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lunes, 20 de noviembre de 2017

LOS BENEFICIOS DE LA SAL DE HIMALAYA



La sal del Himalaya, la auténtica, proviene de una mina del distrito de Jherum, en Pakistán, y es apreciada desde la antigüedad por su pureza y por su composición a base de minerales como  calcio, potasio, magnesio, óxido de sulfuro, hierro, manganeso, flúor,  yodo, cinc y cromo… ¡Hasta 84 componentes naturales!

Se suele comercializar en forma de “cristal rosado”, para que la podamos moler antes de consumirla.

Lo primero que os estaréis preguntando es dónde podéis encontrar sal del Himalaya. Es muy posible que no podáis comprarla en vuestro supermercado habitual, pero la encontraréis en herbolarios o en tiendas naturales.

DIFERENCIAS ENTRE LA SAL DE HIMALAYA Y LA SAL DE MESA COMÚN.

La sal que todos tenemos en casa, y cuyo consumo deberíamos regular, está tratada químicamente. Lo que hace es depurarse al máximo, para convertirla en clorudo sódico, dejando así de ser un nutriente.

Con la sal refinada ocurre lo mismo que con el azúcar blanco. Lejos de aportarnos algún beneficio, lo que hace es inflamarnos y alterar la función de muchos de nuestros órganos.

A día de hoy, gran parte de los alimentos que consumimos contienen este tipo de sal, como es el caso de conservas, platos precocinados, congelados, aperitivos industriales, o embutidos. E incluso la bollería industrial es rica en sal, ya que potencia aún más el sabor.

Una alternativa a la sal de mesa sería, sin duda, la sal marina. Ahora bien, el problema básico de la sal marina, a día de hoy, es que nuestros océanos también contienen muchos tóxicos derivados del petróleo o el vertido de plásticos.

La sal del Himalaya es una alternativa natural, más pura. El problema que tendríamos en este caso es que puede resultar un poco más cara debido a su selecto origen. No obstante, si dejáramos de tomar la clásica sal de mesa ganaríamos en salud.

USOS DE LA SAL DE HIMALAYA AL MARGEN DE LA COCINA.

Por su pureza, la sal del Himalaya se puede utilizar también para aliviar algunos problemas de salud y cutáneos.

LOS BENEFICIOS DE UN BAÑO CON SAL DE HIMALAYA.

Los baños con sal del Himalaya son muy recomendados para aliviar el dolor del reuma, para tratar problemas cutáneos, para revitalizar la piel, relajar y renovar la energía.

Gracias a su alto contenido en minerales esenciales, es recomendable preparar un baño caliente y relajante, al menos, una vez al mes. De esta forma abriremos los poros para que los componentes de la sal del Himalaya entren en nuestro organismo.

Al ser un mineral tan puro y libre de químicos, obtendremos grandes beneficios. Para ello, basta con llenar tu bañera y echar 200 gramos de sal del Himalaya. Deberemos de darnos un baño con esta agua curativa durante al menos media hora.

LAVADOS CON SAL PARA DESCONGESTIONAR.

Si sufrís alergias, si tenéis la nariz taponada o sufrís inflamación de garganta, podéis prepararos una solución a base de sal del Himalaya. La cantidad necesaria para ello sería disolver 9 gramos de sal en un litro de agua tibia.

Podéis hacer un lavado con un pequeño recipiente de plástico o incluso hacer gárgaras, en el caso de la garganta.

PARA TRATAR EL ACNÉ.

Gracias a su acción exfoliante, desintoxicante y sus principios activos tan beneficiosos, la sal del Himalaya es un remedio excelente para reactivar la salud de la piel, eliminando todo tipo de impurezas. Para ello, deberéis hacer lo siguiente:

INGREDIENTES:

10 g de sal del Himalaya.

15 ml de agua.

2 gotitas de aceite esencial de rosa mosqueta, ideal para cicatrizar.

1 disco de algodón.

PREPARACIÓN:

En un recipiente mezclar todos los ingredientes. Una vez hayáis conseguido una mezcla homogénea.

Empapar con el algodón para haceros una limpieza profunda. Exfolia y permite a la vez que vuestra piel absorba este remedio.

Dejar que actúe diez minutos y, después, lavaros con agua fría. Hacerlo durante 3 días seguidos.

¿POR QUÉ CONSUMIR SAL DE HIMALAYA?

Nunca debemos pasar por alto que el consumo de sal es perjudicial para nuestra salud. Ahora bien, la sal común contiene solo cloruro sódico y nadie necesita este elemento para vivir. Al contrario, sobrecarga el organismo y nos hará enfermar. Por su parte, la sal del Himalaya contiene 84 componentes esenciales que son adecuados para nuestro organismo. Es como una especie de “mar primario” capaz de reponer nuestros electrolitos.
Por tanto es una alternativa natural a la sal común, pero, obviamente, no deja de “ser sal” y por ello un elemento que deberéis controlar en vuestra dieta. No obstante, si decidís  comprarla, deberéis aseguraros que es la auténtica, la que proviene de la mina de Jherum, y no de otro lugar de Pakistán