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sábado, 1 de septiembre de 2018

QUE ES LA FIBROMIALGIA, SÍNTOMAS, PRUEBAS Y TRATAMIENTO



¿Sentís dolores por todo el cuerpo o en ciertas zonas más específicas? ¿Os sentís fatigados, cansados, con mucha falta de energía la mayoría de las veces? ¿Os es difícil ser más productivos por la misma razón? ¿Padecéis de problemas digestivos? ¿Tenéis niebla cerebral? ¿Os es difícil recordar cosas o manteneros concentrados en vuestro trabajo? ¿De pronto sentís ansiedad? ¿Sentís estos y otros síntomas más que no sabéis explicar? Quizás estéis padeciendo la hoy en día, un poco más reconocida fibromialgia.

QUE ES LA FIBROMIALGIA:

La fibromialgia es un síndrome asociado a dolor generalizado, crónico e incapacitante. Las personas con fibromialgia padecen dolor muscular y también en cuello, espalda y hombros. Duermen mal y cuando se levantan o después de estar sentados períodos largos de tiempo, están anquilosados durante un rato. La intensidad y localización del dolor y el grado de fatiga puede variar día a día y empeorar en situaciones de exceso de ejercicio o de estrés. Aunque se habla poco de ella, la fibromialgia es un trastorno relativamente común que afecta más a mujeres que a hombres, afectando más a personas de mediana edad.

El dolor, la fatiga y otros muchos síntomas asociados a la fibromialgia pueden provocar frustración. Estos síntomas pueden llegar a deprimirnos aunque no causan inflamación o daño visible en los tejidos afectados. El dolor y los síntomas van y vienen aunque no progresan causando una enfermedad ni tampoco remiten con el tiempo. Anteriormente, se les solía decir que no pasaba nada malo y que "todo estaba en la cabeza" o que los síntomas se debían a estrés o depresión. Aunque en algunas personas la fibromialgia se asocia a cierto grado de depresión, no es ésta la causante de la enfermedad.

Algunos investigadores piensan que estos síntomas pueden deberse a trastornos del sueño, mientras que otros creen que la fibromialgia está causada por un microorganismo. Otros sospechan que la causa puede ser una alteración del metabolismo músculo-esquelético o una hiperreacción crónica del sistema inmune. Muchos investigadores creen que la base del problema en la fibromialgia está "todo en la cabeza", en el sentido de que no se debe a una depresión o a estrés, sino que puede más bien deberse a una alteración en el procesamiento del dolor o a cambios en los neurotransmisores del cerebro. Aunque las respuestas a qué es lo que está causando esta enfermedad pueden tardar años en obtenerse, los médicos ya son capaces de identificar a las personas con fibromialgia y pueden ayudarlas a llevar una vida relativamente normal.

Estos síntomas pueden deberse a trastornos del sueño, mientras que otros creen que la fibromialgia está causada por un microorganismo. Otros sospechan que la causa puede ser una alteración del metabolismo músculo-esquelético o una híper-reacción crónica del sistema inmune. Muchos creen que la base del problema en la fibromialgia está "todo en la cabeza", en el sentido de que no se debe a una depresión o a estrés, sino que puede más bien deberse a una alteración en el procesamiento del dolor o a cambios en los neurotransmisores del cerebro también se cree que existen factores genéticos y ambientales, y que hay algo que actúa como desencadenante en aquellas personas con predisposición a sufrir esta enfermedad. Algunas familias tienen una alta incidencia de esta enfermedad. Algunos casos parecen empezar tras un trauma físico o una enfermedad grave, mientras que otros surgen sin ningún desencadenante aparente.

Hoy por hoy los médicos ya son capaces de identificar a las personas con fibromialgia y os pueden ayudar a llevar una vida relativamente normal.

SÍNTOMAS:

Existe una gran variedad de síntomas asociados a la fibromialgia, pero esta enfermedad casi siempre empieza con un dolor crónico generalizado y dolor a la palpación en áreas concretas del organismo conocidas como "puntos sensibles". Muchas personas con fibromialgia tienen un cierto grado de fatiga y duermen mal (con interrupciones del sueño).
Otros síntomas frecuentes son:

Rigidez muscular, especialmente por la mañana y tras estar sentado un periodo de tiempo prolongado.
Depresión y ansiedad.
Dificultad para dormir.
Dificultad para concentrarse, lapsus de memoria.
Dolores de cabeza.
Menstruaciones dolorosas.
Hormigueo y entumecimiento de manos y pies.
También se pueden presentar los siguientes síntomas:
Dolor torácico, arritmias cardíacas, dificultad para respirar.
Estreñimiento.
Diarrea.
Dificultad para tragar.
Mareos, problemas de equilibrio.
Sequedad ocular, dificultad para enfocar.
Sequedad bucal.
Calambres, dolor abdominal, gases.
Ardor de estómago.
Síndrome de colon irritable.
Piel seca, enrojecida, que pica.
Edema localizado (dedos hinchados)
Hipotensión ortostática (disminución de la presión arterial al levantarse)
Relaciones sexuales dolorosas.
Dolor pélvico.
Síndrome de las piernas inquietas y movimientos de las extremidades durante el sueño.
Rinitis consistente en una congestión nasal y dolor en los senos nasales (pero sin ser producido por una alergia)
Hipersensibilidad a la luz, al ruido, al tacto, a la temperatura y a los olores.
Sensibilidad a los medicamentos (mayor predisposición a sufrir efectos secundarios)
Disfunción de la articulación temporomandibular, dolor en la articulación de la mandíbula y en los músculos que lo rodean.
Irritación, y aumento de la frecuencia urinaria.

La fibromialgia combina con muchas otras enfermedades crónicas como el síndrome de fatiga crónica, la artritis reumatoide, el síndrome de Sjögren, las enfermedades tiroideas, la esclerosis múltiple y el lupus. Los síntomas de estas enfermedades pueden mezclarse con los asociados a la fibromialgia y de esta manera dificultar el diagnóstico.

PRUEBAS PARA DETECTAR LA FIBROMIALGIA

Actualmente no existe ninguna prueba específica que permita diagnosticar la fibromialgia. Este síndrome suele diagnosticarse a través de la historia médica, descartando enfermedades que puedan mimetizar o exacerbar la fibromialgia.

Para diagnosticar la fibromialgia se seguirán los siguientes criterios:

Una historia de por lo menos tres meses de dolor crónico generalizado en los cuatro cuadrantes del organismo, cuadrante superior derecho e izquierdo y cuadrante inferior derecho e izquierdo, dolor en el esqueleto axilar (cervical, en la columna y/o en el pecho)
Dolor en 11 de los 18 puntos sensibles, medidos a la palpación utilizando un peso de 4 Kg.

Estos criterios se desarrollaron principalmente con finalidades de investigación y por ello existe cierta controversia en cuanto a su uso clínico. Es posible que una persona no cumpla los criterios en el momento en que se la examina, ya que los síntomas pueden fluctuar y ser intermitentes. Por este motivo, se revisaron los criterios diagnósticos de la enfermedad en el año 2010 que fueron provisionalmente aceptados.

Los criterios diagnósticos propuestos evalúan la localización y la gravedad del dolor y no se centran tanto en la existencia de puntos especialmente sensibles al dolor. Así, se consideraría que una persona padece fibromialgia si se reúnen las siguientes condiciones:
Presencia de síntomas sin que varie su gravedad durante por lo menos tres meses.
No existe ninguna otra enfermedad o trastorno que pueda justificar el dolor.

PRUEBAS DE LABORATORIO:

Las pruebas de laboratorio son útiles para diagnosticar aquellas enfermedades que presentan síntomas similares a fibromialgia y para identificar enfermedades que pueden convinar con la fibromialgia, como la artritis reumatoide, el síndrome de Sjögren, las enfermedades tiroideas y el lupus.

Las pruebas generales que suelen solicitarse son:

Panel metabólico completo - para determinar electrolitos, proteínas, función hepática y renal, calcio y glucosa
Hemograma - para detectar si existe anemia o cualquier anormalidad de hematíes o glóbulos blancos (leucocitos)
TSH (hormona estimulante del tiroides) y/o diversas determinaciones tiroideas puesto que el hipotiroidismo puede tener síntomas similares a la fibriomialgia
ANA (anticuerpos antinucleares) para descartar otras enfermedades autoinmunes
CK (creatina quinasa) para descartar enfermedades que cursan con dolor o debilidad muscular

El médico tendrá en cuenta los resultados de estas pruebas y los interpretará junto con la historia médica (incluyendo antecedentes familiares y factores de riesgo de otras enfermedades) y la exploración física. En función de lo que observe, se pueden solicitar otras pruebas adicionales.

Existen algunas pruebas de laboratorio muy específicas como la determinación de la sustancia P (un neurotransmisor que indica la capacidad del cerebro para registrar dolor) que pueden utilizarse en investigación para intentar entender mejor la causa y el curso de la fibromialgia, pero no se consideran de utilidad clínica.

OTRAS PRUEBAS DIAGNOSTICAS (AJENAS LA LABORATORIO)

En la evaluación de una persona con síntomas asociados a fibromialgia puede realizarse un estudio electromiográfico (EMG), en el que se evalúa el estado de músculos y de los nervios que los controlan.

En alguna ocasión pueden solicitarse pruebas de imagen (por ejemplo, una resonancia magnética nuclear - RMN) para descartar alguna enfermedad que tenga síntomas similares a los de la fibromialgia, como la esclerosis múltiple.

TRATAMIENTO

Actualmente no existe un tratamiento que cure la fibromialgia. Pocas personas alcanzan una remisión completa de los síntomas aunque la mayoría aprenden a vivir con la enfermedad y son capaces de llevar una vida relativamente normal. La fibromialgia no es incapacitante en sí misma y no reduce la esperanza de vida de las personas afectadas. El tratamiento se basa en cambios en el estilo de vida y en aliviar los síntomas. Los grupos de apoyo y consejo pueden ayudar a sobrellevar los impedimentos físicos, psicológicos, económicos y sociales que se derivan de esta enfermedad.

Para aquellas personas que lo puedan tolerar, se recomienda realizar una pauta de ejercicio físico suave. El ejercicio aeróbico regular y los estiramientos pueden ayudar a mantener una buena forma física muscular, mejorar el sueño y disminuir el dolor y la rigidez. Hay que tener especial cuidado cuando se empieza a realizar ejercicio puesto que un sobreesfuerzo puede provocar brotes dolorosos. Reducir el estrés y limitar el consumo de cafeína y alcohol también pueden hacer disminuir los síntomas.

El tratamiento farmacológico puede ofrecer, al menos a corto plazo, una mejora de los síntomas incluyendo una disminución del dolor y una mejora en la calidad del sueño. Se ha comprobado que los antidepresivos tricíclicos son útiles en algunos pacientes, no por el hecho de que exista depresión sino en relación al mecanismo de acción de estos fármacos a nivel de cerebro. La pregabalina -un anticonvulsivante- fue el primer tratamiento aprobado en Estados Unidos por la FDA (Food and Drug Administration) en el mes de Junio del 2007. Los pacientes con fibromialgia deben mantener una relación estrecha con el médico para acordar cual puede ser el mejor tratamiento. Lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra, y muchos afectados de fibromialgia son especialmente sensibles a los efectos secundarios de los fármacos.