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martes, 31 de marzo de 2015

ACEITE DE ALBARICOQUE


Del hueso del albaricoque se obtiene un aceite ligero similar al aceite de almendra, pero más resistente al enranciamiento por su mayor contenido en carotenoides.
Tiene una alta concentración en vitaminas A y E, rico en ácidos grasos poliinsaturados (ácido linoleico) y en minerales.
 Es un excelente aceite que reconstituye, suaviza y nutre la epidermis seca y arrugada, además de tener propiedades calmantes en las pieles sensibles
Otra de sus propiedades es su poder de regeneración: para pieles apagadas y fatigadas, con manchas solares o tras una época de estrés. Este aceite se puede utilizar para todo tipo de pieles.
En los cuidados del rostro, es un excelente aceite que reconstituye, suaviza y nutre la epidermis seca y arrugada. Es altamente valorado para los masajes aromáticos de las pieles secas y delicadas. Se puede asociar con los aceites de Onagra, Calophyllum, o Rosa Mosqueta. Del hueso de Albaricoque se extrae también un polvo granulado que ayuda a eliminar las células muertas de la superficie cutánea.

APLICACIÓN DEL ACEITE DEL ALBARICOQUE:

Para resultados óptimos, calentar el aceite levemente con las manos y aplicar sobre la piel húmeda. Para un cabello más liso y radiante, masajear y envolver 30 min. con un paño
Se puede utilizar como serum: aplicamos en la piel del rostro un par de gotas y seguidamente la crema hidratante.
Para una regeneración celular y potenciar los efectos es muy recomendable utilizarlo durante las horas nocturnas ya que es cuando mejor se regenera la piel, la mejor manera de utilización de este aceite es solo o antes de nuestra crema de noche habitual.
Aplicar después del baño sobre el rostro y el cuerpo.
Para dar brillo a los cabellos secos y rizados, después del champú aplicar un poco de aceite de albaricoque en las manos y pasar por las puntas del cabello.